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Camisetas de futbol

Detrás de sus ojos brillantes y de su piel morena y de su voz tocada con un divertido acento italiano las barquitas giraban bajo el sol primaveral por el estanque del Retiro, de fondo se escuchaba el alegre bullicio de la Feria del Libro, en aquella terraza volvía a estar tan a gusto con ella que no sabía cómo decírselo con palabras, entonces la miraba y ella me sonreía sin decir nada, dejándome claro que pensaba lo mismo. El tiempo más que volar se desintegraba.
Camisetas de futbol (5)
De repente eran las siete menos veinte de hoy y la radio se volvía a encender para despertarme y sonaba Para no olvidar de Los Rodríguez, yo estaba como deslavazado sobre la cama mirando de reojo cómo el Click aquí iluminaba el cielo rojizo sobre los edificios. Recuperar a Paula ha ido tan deprisa que más parece un sueño, pero los sueños a veces se cumplen, y la vida es bella.
El martes cumplí años y, entre el follón abrumador de la oficina en campaña de renta y las llamadas y los mails y los comentarios de todo el que no escatimó perder un momento para felicitarme, recibí casi a la hora de comer un misterioso mensaje en el móvil de un número desconocido.

Cuando lo leí, como quince veces seguidas, me Camisetas de futbol en un estado de estupefacción dulzona y satisfecha que se me hace muy difícil de explicar. Empezaba diciendo “¡Sorpresa desde Milán!” y terminaba firmado por Paula y efectivamente era una sorpresa y por supuesto era una delicia.

En un instante de paz en medio de la vorágine me vino a la cabeza su risa, y sus natillas, y su colonia, y su canción que ponía en el Camisetas de futbol de la piscina, y su bici azul, y las barbacoas en su jardín trasero, y la foto de su graduación, y el entierro de su abuelo, y un montón de cosas desordenadas como malabares de colores para acabar preguntándome
¿cómo había conseguido mi número?

( Post dedicado a Rosa )

De todas las cosas que me merecen desconfianza una es especialmente irritante: mi cochambrosa memoria. No sé qué fallo trae de serie o qué mal uso le habré dado, el caso es que a veces parece como si se deshiciera.. una superficie resbaladiza e insegura plagada de agujeros negros que a veces absorben (y pierden, por tanto) las cosas casi a la misma velocidad que entran en mi cerebro, otras cosas cambian de lugar, tiempo, forma o esencia, incluso creo que algunas aparecen ahí mediante generación espontánea.

Sin embargo de cuando en cuando hay excepciones brillantes, y sé que ahora estoy delante de una porque todo ha sido tan alucinante que no va a haber tiempo ni cataclismo ni estrato de la experiencia que haga palidecer tu imagen.

Apareció de un día para otro cuando el año aún no había comenzado,inesperadamente, pasó de ser un foco de odio irracional a lucir como la más brillante de las estrellas, y a través de los meses me regaló algunas cosas que yo ni siquiera sabía que existían y me liberó del lastre de otras que yo creía imprescindibles, y me sentí por momentos tan feliz a su lado que casi me parecía vivir en un cuento fantástico de casitas de caramelo y alfombras voladoras. Y aunque sé desde hace mucho que se tiene que ir ya, no por anunciada su partida es menos desgarradora. La huella que me deja no se parece a nada que haya visto antes y, estoy convencido, a nada que me quede por ver, por eso no pienso olvidar ni un solo segundo de todas esas maravillas y por eso me quedo contento de todo lo que hemos podido compartir, aunque a partir de ahora mi vida se quede un poco hueca, o un poco coja, o un poco seca, o un poco muerta.